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sábado, 5 de enero de 2013

Roscón o Kringle de Reyes

Antes de nada, FELIZ AÑO A TODOS!!! Brindo por todos vosotros y por los que se nos han ido.
 
No pensaba publicar la receta del Roscón de Reyes, puesto que la red está inundada de cientos similares, pero algunos de vosotros me lo habéis pedido y además, cada día mi memoria se asemeja más a la de un pez y no estará de más que la deje escrita por si las moscas... :P
 
El Roscón yo lo hago en casa desde hace años, porque no me gustan nada la mayoría de esos bollos hechos con grasas sospechosas que nos meten por los ojos un mes antes en todos lados. Que esa es otra... cuando llega el día del tradicional dulce, tan saturados estamos sólo de verlo, que ya no nos hace ni gracia. Además se ha convertido en intocable y si lo queremos de calidad, tenemos que pagarlo a precio de oro... y la verdad es que nadie estamos para florituras últimamente.
Intentemos cambiar eso!! Démosle a cada cosa su valor, hagámosla en su momento, inculquemos en nuestros pequeños la vuelta a las tradiciones y la ilusión que producen cosas caseras tan ricas como este dulce navideño, que os aseguro que se puede conseguir de sobresaliente, con algunas instrucciones, un poco de tiempo y ganas de disfrutar y compartir algo tan maravillosamente rico.
Este año he dado a mi roscón la bonita forma de un bollo típico de los países nórdicos, El Kringle, que suele hacerse salado con diferentes sabores, pero que en Estonia por ejemplo, se pone dulce precisamente en la noche de Reyes. Más abajo os cuento en qué punto y cómo debéis hacer para conseguirlo.

Mi receta al principio pecó de un poco "seca";  yo le echaba la culpa al horno, pero hace un par de años que eso ha cambiado, porque gracias a mi querida Su de los Webos (Fritos) he descubierto que con la proporción de ingredientes adecuada, algunas cosas importantes a tener en cuenta y un poquito de cariño, el resultado es magnífico.
Yo me he quedado con varios puntos clave a seguir:
-Utilizar una buena harina de fuerza (con una normal sale un roscón duro y seco, tipo pan)
-La levadura ha de ser fresca de panadero. Si prefieres utilizarla seca (de panadero, que no vale la química!!!), recuerda que necesita un poco más de tiempo para levar y que 1 sobre de levadura seca de 5,5 gramos equivale a 16 gramos de levadura fresca más o menos.
-Respetar los tiempos de levado, procurar que mientras leva, la masa esté en un sitio templado y seco, libre de corrientes de aire, y tapadito con un paño o con un film transparente.
-Si nos quedamos cortos con el levado no crecerá lo suficiente y si leva demasiado al sacarlo del horno se desinflará como un globo.
Parece complicado, pero no lo es, no os preocupéis, respetando esos puntos y siguiendo la receta, os garantizo el éxito rotundo, incluso al día siguiente tendremos un roscón más que aceptable. Así que manos a la masa!!!!
 
Ingredientes:
120 g de azúcar glass
la ralladura de un limón y de una naranja (sólo la parte de color)
130 ml de leche templada
30 gr de levadura fresca prensada de panadero
1 cucharadita de azúcar normal
580 g de harina de fuerza

70 gr de mantequilla a temperatura ambiente
2 huevos medianos
25 gr de agua de azahar
1 pellizco de sal
La decoración que prefiramos: frutas escarchadas, almendras laminadas, azúcar húmedo, coco, naranja confitada.....


Aromatizado del azúcar y masa madre.
Lo primero que haremos será aromatizar el azúcar glass. Para ello la mezclaremos bien con las ralladuras de naranja y limón, hasta que no queden grumos y la reservamos.
Después hacemos la masa madre, que no es otra cosa que una bola de masa que dejaremos fermentar antes de incorporarla a la masa principal. Para ello separamos la cucharadita de azúcar normal, 70 gr de leche, 10 gr de levadura y 130 gr de harina. Templamos un poquito la leche (ojo! si está caliente nos cargaremos la levadura, sólo templada, es decir que cuando meto el dedo no noto la diferencia :P jeje) y disolvemos en ella la levadura. Añadimos los 130 gr de harina y la cucharadita de azúcar normal y formamos con ello una bola, la amasaremos un minuto, hasta darle forma y que se integre todo bien, y la pondremos en un bol o jarra cubierta con abundante agua templada. Nos olvidaremos de ella mientras preparamos la masa principal. En unos diez minutos flotará, síntoma de que está en el punto que necesitamos.
Masa principal.
Si tenemos panificadora, colocamos el resto de ingredientes en el cubilete (excepto la decoración, por supuesto) y añadimos el azúcar aromatizado y la bola de masa madre, que a estas alturas habrá flotado ya y estará esponjosa. Ponemos el programa de masa para pasta (el 7 en la Silver Crest) que dura unos 15 minutos. Dejaremos reposar unos 5 minutos y volveremos a ponerlo. Con esto conseguimos una masa mucho más elástica. Sacamos a un bol grande, la tapamos con film transparente (ligeramente aceitado) y la dejaremos en un lugar cálido, apartada de las corrientes de aire, durante unas 5 horas, hasta que doble (o más) su tamaño.
Si no tenemos amasadora, lo haremos a mano, templaremos la leche y disolveremos en ella la levadura. En un bol cerniremos la harina y haremos un hueco en el centro donde pondremos el resto de ingredientes: los huevos sin batir, la leche con la levadura, el agua de azahar y el azúcar glass, la bola de masa madre, la mantequilla a punto de pomada y la sal. Removeremos con fuerza hasta integrarlo todo bien, lo volcaremos en la encimera aceitada ligeramente y amasaremos  hasta conseguir una bola de masa lisa, elástica y brillante. La dejaremos reposar igualmente hasta que doble su volúmen.
Pasado ese tiempo tendremos una masa muy esponjosa, ligera y con unas leves burbujitas en la superficie. La volcaremos a una mesa de trabajo ligeramente aceitada (las manos también las aceitaremos un poquito antes de manipularla) y la desgasificaremos. Esto lo conseguiremos amasando suavemente durante un par de minutos.
Es hora de dar forma a nuestro roscón. Formaremos una bola grande o dos pequeñas, las dejaremos relajarse unos minutos y metiendo los dedos en el centro empezaremos a agrandar el agujero hasta que tenga algo más del doble del hueco que nos gustaría que tuviera una vez horneado. O si lo preferís podéis usar un truco que es colocar en el centro un aro de emplatar o una bola de papel aluminio, eso evitará que el agujero se cierre al crecer la masa. Este procedimiento valdría para hacer roscón sin relleno o para rellenar una vez horneado.
El que nos gusta en casa es de los grandes y va relleno de cabello de angel, así que lo que yo hago es lo siguiente: Después de desgasificar la masa la estiro formando un rectángulo grande y largo, no demasiado fino, de 1cm y medio de grosor más o menos, extiendo el cabello de ángel en una capa fina por toda la superficie y lo enrollo haciendo un cilindro que luego cerraré formando un círculo.
Si os habéis decidido por darle forma de Kringle hacemos lo mismo, lo estiramos, repartimos el relleno, que en el caso de las fotos de arriba, son frutas confitadas picaditas y mezcladas con un par de cucharadas de cabello de ángel. Lo enrollamos y lo cortamos por el medio a la larga pero dejando el cilindro unido en un extremo, para luego hacer una trenza de dos cabos y unir ambas puntas formando un círculo. No tengo fotos de este proceso, pero os aseguro que es más fácil de lo que parece; en la red encontraréis imágenes del paso a paso.
Si queréis poner un regalito o un haba es el momento, colocándolo envuelto en papel de aluminio o film de cocina e introduciéndolo en el roscón por la parte de abajo, cerrando luego el agujero.
Colocaremos el roscón con cuidado sobre un silpat o un papel parafinado en una fuente de horno, y lo dejaremos alejado de las corrientes de aire y en una habitación cálida (la cocina está bien), tapado con film aceitado o con un paño fino de algodón, durante otro par de horas o hasta que veamos que ha duplicado su tamaño. 
Con una brochita fina lo pintaremos suavemente con huevo batido mezclado con un poquito de agua y lo adornaremos con las frutas confitadas, azúcar humedecido ligeramente en agua de azahar, almendras o lo que más nos guste.
Precalentaremos el horno a 200º durante al menos media hora y meteremos nuestro roscón en la parte media del horno, con calor arriba y abajo, durante 15- 18 minutos, bajaremos a 180º y dejaremos otros 5 o 7 minutos más.  Si habéis hecho dos roscones pequeños recomiendo hornear de uno en uno durante algo menos de tiempo, con 15 o 18 minutos en total será suficiente.
 
Esponjoso, tierno y delicioso!!! Felices Reyes a todos!
 
 
 

jueves, 15 de diciembre de 2011

Taglioline all´arancia. Comer en colores.

LLevaba tiempo pensando cómo preparar esta pasta italiana. Quería que resultara un plato sencillo pero que a la vez sorprendiera, porque no es una pasta muy habitual. Son unos tallarines largos con fantástico color y aroma de naranja y que también saben a naranja. Con lo que las opciones para cocinarlos se reducen bastante. Al menos eso creo yo, que no se porqué todo el rato pensaba en cosas naranja para combinarlos. Me venían a la mente zanahorias, nísperos, mangos y papayas, calabazas, mandarinas, salmonetes, cabrachos y salmones, setas anaranjadas.... no he sido capaz de casarlos con otros colores!! Llamádme obsesiva, pero peor sería que lo viera todo gris, no? 
En realidad el color naranja estimula la mente y libera las emociones negativas. Es sinónimo de alegría, energía y felicidad.  Los alimentos de color naranja son ricos en betacaroteno, vitaminas A y C, potasio y ácido fólico. Nos ayudan a tener una buena visión, a mantener una piel sana y a reforzar nuestro sistema inmunitario. También es un color de otoño, mi estación favorita. Así que tampoco es tan extraño que quiera comer naranja... :D
Acabo de recordar la famosa dieta de los colores. Y no, no estoy proponiendo que cuando lleguéis de la compra coloquéis los tomates, el cabracho y el chorizo en el mismo estante, no va por ahí la cosa. Es que dicen los expertos que deberíamos comer cada día, alimentos de al menos 5 colores diferentes, para así asegurar una dieta equilibrada. Cada pigmento encargado de dar color a los alimentos contiene  propiedades y beneficios diferentes para nuestra salud. Por ejemplo, los verdes son ricos en luteína, potasio, vitamina C y ácido fólico,  los morados combaten el envejecimiento, los blancos disminuyen la presión arterial y el colesterol, los rojos tienen antioxidantes y mejoran la salud cardiovascular... ojo! el chorizo no se si cuenta.... jajaja
En fin, comamos en colores y viviremos mejor!!
Vamos con la recetina

Necesitaremos (para 2 personas)

2 filetitos de lomo de salmón, desespinado
180 gr de pasta a la naranja
100 gr de champiñones laminados
75 gr de setas variadas congeladas
1 diente de ajo
3 cucharadas de cebolla confitada
1 chorrito de vino blanco
Aceite de oliva, agua, sal fina, pimienta y sal maldom

En una sarten con un chorrito de aceite doramos el ajo picado fino. Agregamos los champiñones y las setas picados muy fino y salteamos bien. Añadimos el vino blanco y dejamos reducir. Salpimentamos y añadimos la cebolla confitada, un poquito de agua y dejamos cocer unos minutos. Pasamos por el pasapuré o la batidora si queremos una salsa mas fina. Yo preferí dejarla con tropezones.
Ponemos a hervir una cazuela con agua abundante, unos 2 litros, con sal y unas gotas de aceite. Cocemos la pasta durante 5 minutos justos, durante los cuales aprovecharemos para hacer los filetes de salmón a la plancha con un chorrito de aceite de oliva, de momento sin sal.
Una vez la pasta esté al dente, la sacaremos con unas pinzas para pasta, escurriéndola un poco y colocándola directamente en el plato, añadiremos unas cucharadas de la salsa de setas y el filete de salmón, al que pondremos una pizca de sal maldom.
Decoraremos con ralladura de naranja y una hojita de menta.





miércoles, 9 de febrero de 2011

Flan de naranja y cardamomo

Hoy estuve experimentando con el cardamomo. Para el que no conozca esta especia de sabor y olor sorprendentes, deciros que está considerada la tercera más apreciada del mundo, después del azafrán y la vainilla. Es originaria del sur de la India, y aquí en Europa la conocemos desde la edad media, aunque no es muy usual encontrarla en platos tradicionales antiguos.
El cardamomo tiene un sabor entre cítrico y ligeramente picante, algo mentolado, alcanforado dicen algunos... es  muy particular; una vez que lo pruebas lo reconocerías entre muchos. Su olor es delicioso, penetrante, cautivador y sobre todo efímero, por lo que hay que triturarlo justo en el momento de utilizar. Podemos aromatizar con estas pequeñas semillas, tanto platos dulces como salados, incluso infusionarlo para combatir molestias estomacales, o añadir un par de cápsulas al café. Os recomiendo dejaros llevar por su aroma, y utilizarlo en lo que os apetezca, bizcochos, panes, guisos, confituras.... seguro que encontráis algo a lo que añadirlo. Yo de momento, me aventuré con algo sencillo, un flan. 

 Ingredientes
8 cucharadas de caramelo de naranja para el que necesitamos 100 gr de azúcar y una naranja grande
1 huevo
1 sobre de preparado para flan (Potax)
1/2 litro de leche
2 cdas de azúcar
8 vainas de cardamomo

He utilizado un sobrante de caramelo que me quedó después de hacer las naranjas con chocolate, os animo a ver la receta completa y estoy segura de que no podréis resistiros tampoco a esta delicatessen... jeje.  Pero lógicamente, si no hemos hecho las naranjas, podemos hacer el caramelo expresamente para el flan, en cuyo caso pondremos el zumo de una naranja y su peladura entera sin la parte blanca, y lo cocemos con unos 100 gr de azúcar, a fuego lento al principio para dar tiempo a que la naranja suelte su perfume y reduzca más o menos a la mitad, luego subimos un poco el calor sin parar de remover, para que se requeme un poco y tome color. Sea de una forma o de otra, repartiremos el caramelo en los moldes (yo hice 4 flanes pequeños) o flanera grande.
En el mismo cazo donde nos han quedado los restos del caramelo y la monda de naranja, echamos la leche (excepto un vasito que reservamos) con un par de cucharadas más de azúcar y las vainas de cardamomo machacadas un poco en el mortero.  La ponemos a calentar dando vueltas para recoger todo el caramelo del cazo y cocemos a fuego bajo durante 5 minutos más o menos. Dejamos reposar para que infusione el cardamomo y colamos para retirar la naranja y las semillas. Volvemos a poner la leche en el cazo.
Diluímos el sobre de preparado para flan en el vasito de leche que habíamos apartado, le añadimos el huevo y batimos bien (podemos usar la batidora) para incorporarlo poco a poco a la leche que estará a punto de hervir. Sin dejar de remover, esperamos a que espese y retiramos. Repartimos en los moldes y ponemos a enfriar.

Os encantará ese perfume que hace que este "flan de sobre" sea tan diferente y tan rico.

jueves, 3 de febrero de 2011

Naranja y Chocolate


Mi perdición.... naranja y chocolate!!  En el momento en que vi esta exquisitez en el blog "Tengo un horno y se como usarlo", me puse manos a la obra. Y es que es lo que tiene esto de "bloggear" por internet, siempre encuentras algo que tiene una pinta increíble y que te apetece probar...

Ingredientes
Cáscara de naranja gruesa, con el máximo de parte blanca.
Azúcar
Chocolate negro de cobertura (mínimo 55% cacao)
Cayena en polvo

Si, habéis leído bien!! jajaja cayena! daremos un toquecito de picante al chocolate.... uhmmmmm lo hace irresistible!

Cortamos la cáscara de naranja en tiras y las ponemos a remojo en agua durante una noche. A la mañana siguiente tiramos el agua y las ponemos en un cazo cubiertas de agua limpia. Las cocemos durante 5 minutos, tiramos el agua y volvemos a cubrirlas de nuevo. Volvemos a cocer durante otros 5 minutos y retiramos por segunda vez el agua. Y repetimos el proceso por tercera vez, es decir volvemos a cocer durante otros 5 minutos. Este proceso evita que amargue, así que no os lo saltéis.
Escurrimos bien y agregamos 3 cucharadas de azúcar y una de agua. Ahora las coceremos durante 20 minutos aproximadamente a fuego medio, para que vayan caramelizando. Las sacamos a un papel de horno o un silpat para que se sequen.

Una vez bien secas, derretimos el chocolate, bien al baño maría o en el microondas. Añadiremos una puntita de cayena en polvo, (o no, si no os gusta demasiado el picante), esto le dará ese toque espectacular y diferente al chocolate. Las iremos bañando una a una, pinchándolas en un palo de brocheta y colocando con cuidado sobre el silpat. Ahora sólo queda esperar hasta que endurezca la cobertura.... y a disfrutar de esta delicatessen!!